“Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota,
se convierte en desesperación.”

... a veces ocurría, que ponía mi cabeza sobre tu pecho solo para sentir tus latidos... de la misma manera que tras la ventana esperaba escuchar tus pasos en la noche, cuando atravesabas esa solitaria calle... tenebrosa a veces, abriéndote paso entre las sombras... sabiendo que te esperaba mientras temía no encontrarte ...
... a veces ocurría, que simplemente pasaba el día mirando una puerta que no se abría... esperando ver tu sonrisa, resplandeciente en la noche sin saber que la esperaban ...
... a veces ocurría , que solo quería llamarte... escuchar tu voz entre el tumulto de gente que te rodea, tanto tiempo... tantas horas sin ti, eran demasiadas...
... a veces estabas y pensabas que no me importaba, pero tú me conoces... (me conoces muy bien y sabes que no era así)
... a veces ocurría, que te enfadabas por tonterías, y yo odiaba y no entendía esos enfados... que ilusa cuando tantas veces los echo en falta...
... a veces ocurría, que solo un Te quiero bastaba... otras como ahora, falta que estés para oírlo...
Pedir un deseo a una estrella fugaz, menuda tontería.
Anoche tumbada en el césped apoyé mi cabeza sobre mis manos, y alcé la vista al cielo.
Anoche había luna llena y su luz impedía ver bien las estrellas… Aun así tuve la suerte de ver 3 estrellas fugaces, y como un chiquillo lleno de ilusión (quizá más de esperanza) pedí un solo deseo, el mismo tres veces. Pensé, si pido siempre el mismo y lo deseo de verdad, quizá tenga más fuerza y se cumpla. Pero no es así, nunca lo ha sido.
.


Era la última Hada que vagaba por aquel mundo de fantasía, se sentía sola y llena de tristeza. La única compañía que tenía era la de su reflejo en el estanque mágico y en cada lágrima que la ahogaba todos y cada uno de los días que solitaria allí pasaba.
De tanta pena consiguió que su tristeza se trasmitiese, en cada partícula de aire, por todo el lugar. Las flores se marchitaron, los seres extraordinarios desaparecieron y cualquier muestra de vida se desintegró. El mundo de fantasía parecía cada vez más un mundo tenebroso y sombrío. Eso no hacía más que ahogar a esa bella Hada en su propia pena.
Nada ya le quedaba, incluso su reflejo comenzaba a desvanecerse. Sus propias lágrimas distorsionaban la imagen que se creaba en el estanque cuando ella se asomaba.
Un día cualquiera, sin nada ya que perder la invadió la curiosidad de ver que habría en el mundo real. Colgó sus alas, las guardó y salió corriendo hacia aquel paraje llamado realidad. Deambuló durante un tiempo entre las calles evitando males en su interior. Aquel mundo le parecía incluso peor que el que había dejado atrás. Veía multitud de individualidades. Un lugar repleto de gente sola, como ella. Asique decidió dejar de andar, abandonar su vida, dejarla en manos del destino… Con suerte una de las noches que cerrase los ojos no volvería a abrirlos jamás, muriendo así la única Hada que existía, un Hada que ni ella creía en sí misma.
El miedo una de las noches no la dejaba dormir y sentada a la orilla de un río vio que justo al otro lado alguien intentaba coger con las manos las estrellas reflejadas en el agua. Ver que esa persona no paraba de intentarlo, ver como ese ser se dejaba la piel una y otra vez por conseguir una sola de las estrellas que desaparecían al tocar el agua la removió por dentro y salió a su encuentro para mostrarle que había un lugar justo encima de su cabeza del cual provenían esas figuras luminosas, se acercó y le hizo levantar la cabeza. Mientras ese alguien observaba el firmamento, el Hada descolgó sus alas y se las entregó para que pudiese alcanzar las estrellas, pero…
…esa persona notó que algo centelleaba dentro de ese cuerpo que le había abierto los ojos, se dio cuenta de que tenía una gran estrella justo delante suya, y que lo que parecía inalcanzable, todo aquello que cada noche salía a buscar al río inexplicablemente lo había hallado en ese ser tan peculiar y especial, ignorando que fuese un Hada.
Fue así como un alma solitaria encontró su estrella, fue así como la última Hada encontró su ángel alado, una noche cualquiera en un mundo real, donde lo más mágico que había entre los dos era lo único impalpable, su amor.
Inés*
.

Como única cuestión ella se preguntaba si volvería a estar alguna vez más allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar, allí donde todo parece más hermoso. A tres metros sobre el cielo.
Tenía ganas de enamorarse, de amar , de ser amada, quería un sueño, quería construir, quería tener certezas y buscaba una magia que se encendiese por la mañana y no se apagase por la noche. Buscaba a ese alguien a quien mirar y a quien decirle las cosas que escribía en su viejo diario.
Ella mientras camina entre la gente, ve coches con parejas felices, en el tráfico festivo, con los asientos llenos de sueños…y se detiene. Un velo ligero y húmedo le cubre repentinamente los ojos. ¿Qué ocurre? ¿Dónde estará en ese momento la persona que tanto espera? Y ¿Qué estará haciendo justo en ese instante? Y el corazón se le encogió…
Cerró los ojos y empezó a temblar, y no solo de frio. Mil emociones la embargaban. ¡¡Qué dificil es olvidar las cosas bonitas!!
No fue por la lenta canción frustrada, ni por el viaje perdido a casa por lo que su estómago se cerró y el corazón empezó a latirle más rapidamente de lo normal. Fue porque ella buscaba sus respuestas y en cambio, solo obtenía preguntas.
Ya en casa, su bolígrafo resbalaba veloz sobre la hoja en blanco, llenándola de palabras, de líneas, de hechos, de recuerdos, de desilusiones…
Cuando algo nos falta, debemos llenar ese vacío, escribía. Y sin querer darse cuenta, quizá cuando menos insistía en encontrar lo que le faltaba…..
Se encontraron por casualidad.
Y sobraron las palabras, y faltaron los hechos. Así, decidieron volver a encontrarse, ya no por una casualidad sino por un beso.
Por un momento pensó en lo bonito que es cuando no conoces a alguien pero lo tienes al lado, en los problemas que no tienes, en cómo te la imaginas…
Y allí estaban las dos, frescas y nerviosas, llenas de cosas fáciles de decirse, oliendo el perfume la una de la otra y ensayando fantasías comunes. Y rápidamente se perdieron entre otras personas que sonreían como ellas. Chiquillos de todas las edades en busca de sueños.
Ella sin pensarlo, nerviosa, le toma la cara entre sus manos y la mira a los ojos. Mil palabras recorren esa mirada, silenciosas, alegres, dulces… Como esas emociones imprevistas que a veces, como traídas por el viento, no se pueden explicar.
Sólo por momentos como ese vale la pena vivir ¿no es cierto? Se dijo a sí misma y pensó que cuando encuentras a una mujer que vale la pena no hay que perder más tiempo… cuando el corazón se decide, cuando tiene el coraje de cambiar de camino, no se debe esperar.
Y sí, era pronto para eso… pero ya encontrarían la manera de darle sentido a esta historia, ¿no?
Pasaron unos días, tiempo de reflexión. Y ahí estaba, frente a ella. Le acarició la mejilla, estaba cerca…muy cerca. Tembló ante la sola idea de que un pequeño movimiento suyo hiciese que quizá ella, frágil sueño de cristal, desapareciera en mil pedazos.
Y así fue, esa chica de los ojos verdes asustados, de las numerosas dudas, de los mil miedos, desapareció. Pero ella se preguntaba, miedo ¿a qué? ¿A seguir adelante así? Dejándose llevar… o a ¿enamorarse? Pero… ¿qué puede haber más bonito? ¿Qué riesgo mayor vale la pena correr?
Qué lástima… fue un sueño precioso, pero solamente un sueño. Ilusiones de un momento, violentos instantes de pasión que se esfumaron de un soplido.
Ahora en soledad, me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo todo de nuevo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina… se repetía a sí misma sin cesar. Mientras intentaba alejar esos poquísimos recuerdos, esos pensamientos, esa dulce desilusión… Hasta que de repente lo entiende…. no hay nada.
Y así dueña del lugar y del tiempo. Sola, sigue contando estrellas, olvidándose de los días, recibiendo llamadas y escuchando mentiras.
Sin querer darse cuenta, en un instante se encuentra otra vez perdida en ese color, en el verde de aquellos ojos de aquel día. Y como un deseo imprevisto sueña con que todo eso se convierta en una bonita historia de amor. Se da cuenta de que a ella también le gustaría estar en un cine y poder ver las escenas más importantes de la vida de esa persona que por alguna extraña razón era especial, diferente…
Y entiende así que los sueños no cuestan nada y que nadie puede reprimirlos. Que solo una cosa los convierte en imposibles, el miedo a fracasar.
Dejó de lado las ilusiones y aceptó la realidad, se llenó de fuerza y esperanza y salió en busca de todas y cada una de esas estrellas que una vez creyó confundir con luces de neón… Haría todo lo que fuese necesario.
Cogió su diario al mismo tiempo en que una nota caía al suelo delante de ella. Decía algo así como… “Si sigues ahí y sabes cómo querer, recuerda entonces las cosas que das, mantenlas del otro lado, no las hagas regresar… llegará el día en que puedas volver a tenerlas…”
Sonrió, respiró y esperó ansiosa a que llegara su momento…
[Aunque la realidad ES y frente a ella las ilusiones se disipan…Seguiré adelante]
Inés* 28.04.10
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Intentas hacer las cosas bien. Se tuercen y te culpas por ello. No sabes que a veces se tuercen por inclinación propia o porque lo tuercen los demás. Y es inevitable, a menos que tengas el poder sobrenatural de escribir sobre algo ya escrito. Pero te sigues culpando, porque alguien debe ser el causante de tal desastre. No sabes que a veces no hay explicación para las cosas, aunque te empeñes en buscarla. Pero la necesitas, tienes que agarrarte a algo.
Sin embargo…
…De que dejas la ignorancia a un lado comprendes que realmente no era algo que te merecieses, porque vales más que todo eso, te sientes un poco estúpida al principio y te haces la tonta. Pero lo sabes, ahí lo tienes, justo el motivo que necesitabas. Ahora no dejes que ni una sola vez más te dejen a ras del suelo. Y no, tú no tienes la culpa.
((Ahora dejaré de hablarle al espejo))
[[Dicen que a grandes males , grandes remedios y ... aunque yo no lo tenga , esto sí . Creo que me siento mucho más tranquila , hay cosas que me habría gustado saber hace tiempo pero las cosas nunca suceden cuando uno quiere y la verdad , ahora mismo es lo que menos me importa .
Me siento así porque las cosas no estan en mis manos , aunque supongo que nunca lo han estado ... la mayor diferencia es que , en este momento de mi vida , sé que más que he hecho , no he podido hacer .
Anoche tumbada en la cama, sola y en silencio, miraba hacia adelante y lo veia tan lejos que ... pero NO , NO es así . La vida sigue , yo sigo . Siendo la misma , eso sí ... ya no voy a cambiar (estaría bueno ...)
Y ... ¡ que coño ! ... que estoy bien , que me da igual , que aqui no se acaba el mundo y que ... cuando una puerta se cierra , siempre se abre una ventana ... (y sino , enchufo el aire acondicionado y a tomar por culo ...)
Me voy a comer el mundo ... (PORQUE SÍ ...)]]
http://www.youtube.com/watch?v=w51aPAMl7Q4&feature=related