... Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui. Me dejó de importar quién ganara o perdiera; ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien amigo.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una filosofía de vida. Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar...ahora simplemente duermo para soñar.
By Walt Disney.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Tu aliento se sumerge en cada uno de los poros de mi espalda. cada uno de tus besos los tengo grabados a fuego en mi piel y cuando no estás los absorbo, los recuerdo, los intensifico, los deseo de nuevo.
Tú que eres más tú cuando estás conmigo, yo que me desnudo por dentro sólo contigo, formamos este NOSOTRAS tan nuestro, tan puro y tan especial que nos envuelve incluso cuando un puñado de kilómetros nos separa.
Tus manos me buscan, me agarran y sin darte cuenta me atrapan el alma. Tan suaves, tan cálidas, tan tuyas. Enlazadas con las mías, las miro, las acaricio y deseo seguir haciéndolo eternamente. Me sorprendo de repente imaginándonos así, miles de años después, llenas de recuerdos, con una vida entera a nuestras espaldas, juntas todavía a pesar de los estragos que a veces deja el tiempo.
Contigo, siempre contigo. Aquí y allí.
Queriéndote cada día un poquito más, más que nunca.
Eterna e inevitablemente tuya.
Tú que eres más tú cuando estás conmigo, yo que me desnudo por dentro sólo contigo, formamos este NOSOTRAS tan nuestro, tan puro y tan especial que nos envuelve incluso cuando un puñado de kilómetros nos separa.
Tus manos me buscan, me agarran y sin darte cuenta me atrapan el alma. Tan suaves, tan cálidas, tan tuyas. Enlazadas con las mías, las miro, las acaricio y deseo seguir haciéndolo eternamente. Me sorprendo de repente imaginándonos así, miles de años después, llenas de recuerdos, con una vida entera a nuestras espaldas, juntas todavía a pesar de los estragos que a veces deja el tiempo.
Contigo, siempre contigo. Aquí y allí.
Queriéndote cada día un poquito más, más que nunca.
Eterna e inevitablemente tuya.
Doblarme como un contorsionista hasta caber en el bolsillo de su abrigo negro.
Ese sería mi imposible.
No hay yo que no te quiera hasta desear la muerte por asfixia entre tus brazos.
Desde que hiciste aquello parecido a sonreírme y te salieron fuegos artificiales por el cielo de la boca ya no me siento útil si no estoy contigo.
Y eso que estar contigo a veces es lo más parecido a estar sin mí. Pero me encanta.
Ojalá pudiera cicatrizarme en tu espalda y abrirme cada vez que me olvidaras, aunque no deseo que te doliese como me duelen a mí las lunas sin los eclipses de tus ojos.
Que te sueño, que te busco, que te pierdo.
Tal vez debería de hablarte, de contarte, de halagarte, pero contigo soy solo silencio.
SHHHHH cada vez más profundo... SHHHHH más eterno.
SSSSSSSSHHHHHHHHHHH
más nuestro.
Ese sería mi imposible.
No hay yo que no te quiera hasta desear la muerte por asfixia entre tus brazos.
Desde que hiciste aquello parecido a sonreírme y te salieron fuegos artificiales por el cielo de la boca ya no me siento útil si no estoy contigo.
Y eso que estar contigo a veces es lo más parecido a estar sin mí. Pero me encanta.
Ojalá pudiera cicatrizarme en tu espalda y abrirme cada vez que me olvidaras, aunque no deseo que te doliese como me duelen a mí las lunas sin los eclipses de tus ojos.
Que te sueño, que te busco, que te pierdo.
Tal vez debería de hablarte, de contarte, de halagarte, pero contigo soy solo silencio.
SHHHHH cada vez más profundo... SHHHHH más eterno.
SSSSSSSSHHHHHHHHHHH
más nuestro.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Porque el frío se llama "no estás" y cuando el verano aprieta eres capaz de soplarme en la nuca aire fresco.
Porque sabes que no tomo café y que estoy llena de cosquillas.
Porque cuando hay guerra siempre asientes con un pañuelo blanco y cuando me llamo rutina te cambias de colonia para que deje de ser invierno y eliges otras mil maneras diferentes de calentarme las manos.
Porque sabes a ternura por las mañanas y a pasión por la tarde.
Porque cuando me enfado te apunto con el dedo y dejas que todos los planetas se pongan en órbita y mueran 10 estrellas.
Porque te agarras a mi espalda cuando duermes y me siento cualquier cosa superior a este mundo, algo inmortal.
Porque hay algo de ingenuidad en tu mirada y de precocidad en tu sonrisa.
Porque en tu piel es sábado eternamente y tus manos tocan melodías en mis vértebras.
Porque nunca cantas en voz alta y te escondes detrás de las manos en un acto de timidez...
Porque todavía no eres capaz de mirarme a los ojos por vergüenza y me miras cuando finjo no mirarte, de la misma forma que me miraste un día.
Porque el "nunca" no existe en tu vocabulario y el "posible" siempre está a nuestro alcance.
Porque creo en esto, en ti y tengo fe.
Porque eres, estás y quieres.
Porque puedes, sabes y sientes.
Por eso amor, por eso.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Te idealizo.
Te planeo, te proyecto como se organiza un viaje unidireccional, con un plano lleno de cruces en todas las calles que de antemano he pisado contigo, en la realidad o en sueños (sin ser tú consciente hemos paseado con correa a mi hueco del estómago, a mi necesidad continua de huidas a cada oportunidad que tengo de advertirme más incapaz de huir de mí misma, rindiéndome de esta suerte a la certeza).
Te percibo como al ídolo que escribió mi mejor libro de cabecera, como aquel que hizo magia redibujando una sonrisa en mi cara.
Te agiganto como un cartel de una de esas casas aun sin construir, perfectas con niños corriendo y piscinas azules sin cloro.
Te exagero como se exagera un anuncio de parada de autobús con propaganda de detergentes que hacen magia a ropa sin estrenar.
Te acomodo entre dos ideas;
Te acoplo entre los pocos huecos que aún me quedan libres, en un pedazo de la imaginación que en otro tiempo presumió de desahogo espacial, donde la ventana siempre está abierta para que no dejes de arrojar piedras por si un día, sin querer, te hago llorar y nos hundimos los dos.
Te idealizo como a un genio muerto, como se idealiza la vida de alguien que sonrie con 60 dientes impecables.
Como lo hace cualquiera que se enamora de un personaje, olvidando que hay un actor detrás.
Como a las revoluciones, creyéndote el milagro político que lo cambiará todo.
Te hiperbolizo como al amor eterno, cuatro manos arrugadas que sigan acariciándose entre cuatro paredes repletas de recuerdos intensos.
Como idea, eres una de las más bonitas que tengo. Como sueño y realidad, la más veraz.
Te planeo, te proyecto como se organiza un viaje unidireccional, con un plano lleno de cruces en todas las calles que de antemano he pisado contigo, en la realidad o en sueños (sin ser tú consciente hemos paseado con correa a mi hueco del estómago, a mi necesidad continua de huidas a cada oportunidad que tengo de advertirme más incapaz de huir de mí misma, rindiéndome de esta suerte a la certeza).
Te percibo como al ídolo que escribió mi mejor libro de cabecera, como aquel que hizo magia redibujando una sonrisa en mi cara.
Te agiganto como un cartel de una de esas casas aun sin construir, perfectas con niños corriendo y piscinas azules sin cloro.
Te exagero como se exagera un anuncio de parada de autobús con propaganda de detergentes que hacen magia a ropa sin estrenar.
Te acomodo entre dos ideas;
Te acoplo entre los pocos huecos que aún me quedan libres, en un pedazo de la imaginación que en otro tiempo presumió de desahogo espacial, donde la ventana siempre está abierta para que no dejes de arrojar piedras por si un día, sin querer, te hago llorar y nos hundimos los dos.
Te idealizo como a un genio muerto, como se idealiza la vida de alguien que sonrie con 60 dientes impecables.
Como lo hace cualquiera que se enamora de un personaje, olvidando que hay un actor detrás.
Como a las revoluciones, creyéndote el milagro político que lo cambiará todo.
Te hiperbolizo como al amor eterno, cuatro manos arrugadas que sigan acariciándose entre cuatro paredes repletas de recuerdos intensos.
Como idea, eres una de las más bonitas que tengo. Como sueño y realidad, la más veraz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)